jueves, 24 de febrero de 2011

COMPRENDIENDO LOS ATRACONES  
Todo bulímico sabe bien acerca de estos episodios que pasan a formar parte de su vida, sucediéndose con bastante regularidad.
No obstante la mayoría de las personas alguna vez experimentaron esa sensación de atiborrarse de comida, sin que ello hubiera significado padecer de un trastorno alimentario.
En el caso de la bulimia, como hemos visto en los criterios diagnósticos, los atracones se producen a razón de tres o más veces por semana. Hay personas que tienen estas compulsiones varias veces al día, lo que se denomina "Mal Bulímico": aquí hay peligro de rápida descompensación física.
Se describe al temible atracón como una crisis en tres tiempos:
1-       Breve lapso de excitación en que la persona experimenta un malestar indefinido que la perturba e invade junto con una sensación desmedida de hambre y necesidad imperiosa de comer. La crisis puede desatarse por diversos motivos: soledad, aburrimiento, una desilusión, grandes períodos de restricción alimentaria, etc. Incluso hay pacientes que en forma consciente no pueden reconocer el factor desencadenante; generalmente son personas que se encuentran altamente tensionadas.
2-       Repentinamente aparece el acceso bulímico, incontenible: la persona se arroja sobre los alimentos que tiene a mano. Generalmente son comidas hipercalóricas (pan, confituras, chocolate, pizza, helado, etc.). La persona ingiere a gran velocidad  impresionantes cantidades de comida, incluso hasta hace “mezclas” que atentan contra el buen gusto: por ejemplo, luego de comerse 2 kilogramos de helado se atiborra con sardinas y aceitunas.  Estos episodios se producen en una soledad absoluta , vigilando afanosamente para no ser descubierto. El fin del atracón se produce cuando ya no hay  nada más que comer o cuando un tercero interrumpe.
3-       Período de malestar profundo en que  sobreviene un gran autodesprecio: la persona tiene la sensación de que pronto va a estallar su abdomen y experimenta sofocación. Siente dolor de estómago , a veces náuseas y hasta dolor de cabeza.
El malestar puede aliviarse parcialmente con el sueño o con el vómito autoprovocado.  Algunos pacientes, luego de vomitar, comienzan a atiborrarse de comida nuevamente.
                A nivel psicológico, después de darse el atracón, la persona se siente perturbada por fuertes remordimientos, culpa y enojo consigo misma. Se vivencia el episodio como un desdoblamiento de la personalidad donde por un lado hay una persona que quiere bajar de peso y, por el otro, una persona que va en contra de ese objetivo. Muchos pacientes aseguran “desconectarse” de la realidad cuando sobreviene el atracón, como si en ese momento no supieran lo que están haciendo.
A nivel neurofisiológico se ha descubierto que hay un mediador químico implicado en la aparición del atracón:  momentos previos al episodio hay un descenso desmedido del nivel de serotonina  en la sangre y en el cerebro. La serotonina es una sustancia  que regula las sensaciones de hambre y saciedad. Con el tiempo, las recurrencias de los atracones pueden incrementarse,  hasta llegar al punto de tener que recurrir a psicofármacos para estabilizar a la serotonina.
Los atracones comienzan a desaparecer a medida que el paciente empieza a hacer conscientes los motivos desencadenantes. La clave del tratamiento es lograr que la persona identifique la causa, deje de sentirse culpable  y empiece a entender lo que le pasa, en profundidad.
Hay numerosas técnicas para aprender a cambiar este hábito. Dependerá de las características particulares  de cada persona la técnica a implementarse:
 
TRUCOS PARA COMENZAR A VENCER LOS ATRACONES
1 - APRENDER A RECONOCER LA SENSACION DE HAMBRE: Cuando sientes que se avecina el temido atracón, deténte unos segundos a reflexionar; respira profunda y lentamente como pasaré a detallarte:
El mecanismo de la respiración se compone de 2 tiempos: la inspiración (cuando tomas aire que normalmente debe ser por la nariz) y la espiración (cuando lo exhalas, en este caso lo harás también por la nariz y no por la boca).
Comienza a inspirar lentamente hasta que ya no quepa más aire en tus pulmones contando hasta 4 en forma rítmica, regular. Luego sostén el aire contando rítmicamente hasta 4 y por último exhala contando hasta 8, al mismo ritmo. Repite esto unas 10 veces como mínimo, preferiblemente acostado en tu cama o sentado. Comenzarás a sentir una sensación placentera de relajación que favorecerá el autodominio.
Finalizada esta serie de respiraciones rítmicas, concéntrate en tu estómago: comprueba si realmente te “pide” comida. Pregúntate si realmente tienes hambre. Te darás cuenta de ello si sientes sensaciones de vacío estomacal o, incluso, si tu estómago hace ruido al contraerse. El estómago se contrae a razón de 3 veces por minuto. Tienes que aprender a reconocer esas contracciones: normalmente se hacen evidentes desde una hora antes de las comidas principales. Recuerda que el ideal de alimentación implica un mínimo de 4 comidas diarias. Ten cuidado si estás fuera de horario, puede ser una trampa.
2 - ROTULOS DE ADVERTENCIA:  Son ideales para complementar los ejercicios respiratorios y para llegar al reconocimiento del hambre.
Hay lugares clave para colocar los rótulos: la heladera, las alacenas, tu mesa de luz. En fin, tú sabes bien dónde colocar un ayuda-memoria. Posiblemente no desees que tu familia se entere de tu  problema: yo entiendo éso. Coloca los rótulos entonces en algún rincón secreto al que sólo tú tengas acceso comprometiéndote a consultarlos con frecuencia, especialmente momentos previos al atracón.
Te sugiero las siguientes leyendas (pueden ser frases que te dices a ti mismo o hacer de cuenta que hay alguien advirtiéndote):

1 comentario:

  1. Graciias fue de mucha ayuda tu entrada :D bueno bengo a imvitarte a una carrera ana&mia espero aceptes mi imbitaciones
    http://tecuentounscreto.blogspot.com/

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